¿Qué es TEA?

Se habla de Trastorno del Espectro Autista cuando hay:

  1. Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos, manifestado por lo siguiente, actualmente o por los antecedentes.
  2. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades, que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos, actualmente o por los antecedentes.
  3. Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo (pero pueden no manifestarse totalmente hasta que la demanda social supera las capacidades limitadas, o pueden estar enmascarados por estrategias aprendidas en fases posteriores de la vida).
  4. Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento habitual.
  5. Estas alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo intelectual) o por el retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro del autismo con frecuencia coinciden; para haber diagnósticos de comorbilidades de un trastorno del espectro del autismo y discapacidad intelectual, la comunicación social ha de estar por debajo de lo previsto para el nivel general de desarrollo.

Grados del TEA

Referencia orientativa para comprender niveles de apoyo requeridos.

Algunas señales de detección temprana

Los individuos con Trastorno del Espectro Autista presentan al menos la mitad de las características abajo listadas, estos síntomas pueden variar de leve a severo en intensidad. Los comportamientos generalmente ocurren a través de infinidad de situaciones y son inapropiados para su edad.

  • Dificultad para relacionarse con pares.
  • Poco o ningún contacto visual.
  • Risas y sonidos inapropiados.
  • Insistencia en lo idéntico resistencia a cambios en rutina.
  • Poco o ausencia de temor real a los peligros.
  • Conductas repetitivas estereotipadas.
  • Aparente insensibilidad al dolor.
  • Prefiere estar solo, aislado.
  • Dar vueltas sobre sí mismo. Hace girar los objetos.
  • Ecolalia (repetición de palabras y frases en vez de un lenguaje normal).
  • Puede no querer abrazos de cariño o actuar de forma cariñosa.
  • No responde a indicaciones verbales; actúa como si fuera sordo.
  • Apego inapropiado a objetos.
  • Demasiada actividad física o comportamiento muy pasivo.
  • Dificultad en expresar sus necesidades; emplean los gestos o señalan a los objetos en vez de usar palabras.
  • Rabietas: exhibe extrema angustia sin ninguna razón aparente.
  • Habilidades y actividades motoras desiguales (puede no querer darle un puntapié a la pelota pero puede construir con bloques).
Importante: Esta lista es orientativa y no reemplaza la evaluación profesional.