Se habla de Trastorno del Espectro Autista cuando hay:
Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos,
manifestado por lo siguiente, actualmente o por los antecedentes.
Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades, que se manifiestan en dos o
más de los siguientes puntos, actualmente o por los antecedentes.
Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo (pero pueden no
manifestarse totalmente hasta que la demanda social supera las capacidades limitadas, o pueden estar
enmascarados por estrategias aprendidas en fases posteriores de la vida).
Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes
del funcionamiento habitual.
Estas alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo
intelectual) o por el retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro del
autismo con frecuencia coinciden; para haber diagnósticos de comorbilidades de un trastorno del espectro
del autismo y discapacidad intelectual, la comunicación social ha de estar por debajo de lo previsto para el
nivel general de desarrollo.
Grados del TEA
Referencia orientativa para comprender niveles de apoyo requeridos.
Comunicación Social.
Sin ayuda in situ, las deficiencias en la comunicación social causan problemas importantes.
Dificultad para iniciar interacciones sociales y ejemplos claros de respuestas atípicas o
insatisfactorias a la apertura social de otras personas. Puede parecer que tiene poco interés
en las interacciones sociales. La conversación amplia con otras personas falla y cuyos intentos
de hacer amigos son excéntricos y habitualmente sin éxito.
Comportamientos restringidos y repetitivos.
La inflexibilidad de comportamiento causa una interferencia significativa con el funcionamiento
en uno o más contextos. Dificultad para alternar actividades. Los problemas de organización y de
planificación dificultan la autonomía.
Comunicación Social.
Deficiencias notables de las aptitudes de comunicación social verbal y no verbal; problemas
sociales aparentes incluso con ayuda in situ; inicio limitado de interacciones sociales; y
reducción de respuesta o respuestas no normales a la apertura social de otras personas.
Por ejemplo, una persona que emite frases sencillas, cuya interacción se limita a intereses
especiales muy concretos y que tiene una comunicación no verbal muy excéntrica.
Comportamientos restringidos y repetitivos.
La inflexibilidad de comportamiento, la dificultad de hacer frente a los cambios u otros
comportamientos restringidos/repetitivos aparecen con frecuencia claramente al observador
casual e interfieren con el funcionamiento en diversos contextos. Ansiedad y/o dificultad
para cambiar el foco de acción.
Comunicación Social.
Las deficiencias graves de las aptitudes de comunicación social verbal y no verbal causan
alteraciones graves del funcionamiento, inicio muy limitado de las interacciones sociales y
respuesta mínima a la apertura social de otras personas. Por ejemplo, una persona con pocas
palabras inteligibles que raramente inicia interacción y que, cuando lo hace, realiza estrategias
inhabituales sólo para cumplir con las necesidades y únicamente responde a aproximaciones
sociales muy directas.
Comportamientos restringidos y repetitivos.
La inflexibilidad de comportamiento, la extrema dificultad de hacer frente a los cambios u otros
comportamientos restringidos/repetitivos interfieren notablemente con el funcionamiento en todos
los ámbitos. Ansiedad intensa/dificultad para cambiar el foco de acción.
Algunas señales de detección temprana
Los individuos con Trastorno del Espectro Autista presentan al menos la mitad de las características
abajo listadas, estos síntomas pueden variar de leve a severo en intensidad. Los comportamientos
generalmente ocurren a través de infinidad de situaciones y son inapropiados para su edad.
Dificultad para relacionarse con pares.
Poco o ningún contacto visual.
Risas y sonidos inapropiados.
Insistencia en lo idéntico resistencia a cambios en rutina.
Poco o ausencia de temor real a los peligros.
Conductas repetitivas estereotipadas.
Aparente insensibilidad al dolor.
Prefiere estar solo, aislado.
Dar vueltas sobre sí mismo. Hace girar los objetos.
Ecolalia (repetición de palabras y frases en vez de un lenguaje normal).
Puede no querer abrazos de cariño o actuar de forma cariñosa.
No responde a indicaciones verbales; actúa como si fuera sordo.
Apego inapropiado a objetos.
Demasiada actividad física o comportamiento muy pasivo.
Dificultad en expresar sus necesidades; emplean los gestos o señalan a los objetos en vez de usar palabras.
Rabietas: exhibe extrema angustia sin ninguna razón aparente.
Habilidades y actividades motoras desiguales (puede no querer darle un puntapié a la pelota pero puede construir con bloques).
Importante:
Esta lista es orientativa y no reemplaza la evaluación profesional.